El éxito o fracaso de un negocio depende de la buena interacción y comprensión de todos los estamentos que intervienen en la empresa. Quienes crean empresas lo hacen desconociendo las escasas probabilidades de supervivencia. La experiencia demuestra que el 50% de dichas empresas quiebran durante el primer año de actividad, y no menos del 90% antes de cinco años. Según revelan los análisis estadísticos, el 95% de estos fracasos son atribuibles a la falta de competencia y de experiencia en la dirección de empresas dedicas a la actividad concreta de que se trate.
En los últimos años, incluso las empresas mejor dirigidas les ah costado trabajo mantenerse y elevar su nivel de beneficios. También, han tropezado cada vez con mayores dificultades a la hora de trasladar los aumentos de coste a sus clientes subiendo el precio de los productos o servicios adquiridos; y lógicamente al intentar incrementar su patrimonio o capital han atravesado muchas dificultades.

